Las andanzas de Rodrigo “El curioso” 1

Chapter 1. No es que no me gusta, no me acomoda

Rodrigo es un chico de diecisiete años que está cursando el segundo año de la preparatoria en el CCH Sur. Todos los días se levanta a las seis de la mañana para bañarse, cambiarse, desayunar y salir directo a la parada del camión que lo deja justo en frente del plantel. Todos los días, de lunes a viernes, hace el mismo ritual un tanto tedioso y cansado para Rodrigo. Le parece incomprensible tener que llegar a las ocho de la mañana para tomar la clase que más aborrece en su tira de materias. No ve sentido alguno en tener que sentarse en un salón de clases para escuchar a su profesor recitar los más dulces poemas del libro de Matemáticas II. ¿No podrá existir la posibilidad de saltar, omitir, renunciar a esa materia para continuar con la siguiente hora que es su preferida?

Lo cierto es que Rodrigo odia tanto las matemáticas como la mayoría de los jóvenes de su edad. Tener que aprender fórmulas una y otra vez, recitarlas como cantos gregorianos, para después tener, obligadamente, que escribirlas en su cuaderno cuadriculado que tanto odia cargar en su mochila. Para Rodrigo sería más fácil si todo fuera como la clase de Español que toma en aquella “aula con computadoras bien padres”. Le parece fascinante entrar a la red, buscar la información sobre el tema que la profesora les da y navegar entre todos aquellos links, ventanas y textos que se hacen parecer a un mundo totalmente diferente, un mundo virtual.

Seguramente, la razón principal por la cual Rodrigo sigue asistiendo todos los días a las ocho de la mañana, es para poder llegar puntual a su clase preferida de las nueve. Aunque eso implique tener que pasar por el tormento más tedioso de sus cortos diecisiete años, la clase de matemáticas dos con el profesor de grandes anteojos y aspecto inglés.

Lo que desconoce Rodrigo, así como algunos cuantos de sus compañeros que comparten las mismas ideas que él en el receso de las once, es que lo que está experimentando son diferentes modelos de aprendizaje. Está, en dos horas, confrontando dos modelos totalmente diferentes desde su raíz de construcción.

Modelos de enseñanza

Lo primero que tiene que saber Rodrigo es que existen, de acuerdo a la teoría propuesta por André Giordan (1995), tres tipos de modelos de aprendizaje. De los cuales, dos de ellos, los está experimentando dentro de las primeras dos horas de su estadía en la preparatoria. “La primera de ellas se basa en la idea de una transmisión frontal de los conocimientos” (Giordan, Marzo 1995, p. 1), es decir, que el profesor será el portador del conocimiento que distribuirá al alumno de una manera lineal donde cada etapa de los contenidos se presentan en cuadros de objetivos. Conforme va avanzando el curso, los conocimientos se van enfocando cada vez más en bloques preciso que el profesor será quien tenga la palabra del conocimiento. Rodrigo podría identificar este modelo de aprendizaje como aquél que toma en la primera hora.

Ahora bien, el segundo y tercer modelo son totalmente dispares al primero. El segundo “se basa en un entrenamiento promovido al rango de principio de aprendizaje” (Ídem), lo que indica que el estímulo-respuesta está basando en la idea del condicionamiento y del refuerzo del alumno. Giordan lo identifica como la pedagogía del ejercicio.

Finalmente el tercer postulado, y el cual se identifica más con la segunda hora que Rodrigo tanto espera cada mañana, se hace llamar la pedagogía de la construcción, ya que “esta sigue las necesidades espontáneas y los intereses de los alumnos. Proclama su libre expresión, su creatividad y su saber ser” (Ídem). Justamente estos últimos tres conceptos son aquellos que hacen que Rodrigo se interese cada vez más en la clase de Español, pues en este espacio él y sus compañeros tienen el poder de elección de la información, de la reconstrucción de la misma y de la jerarquización. En esta aula, se permite que los alumnos ejerzan su propio ritmo.

Para Rodrigo este espacio de libertad y expresión, en palabras de Giordan, puede conocerse como únicamente el “salón de las computadores donde te la pasas bien padre”, pero lo que aún desconoce es que para los estudiosos del ámbito en la rama de la comunicación educativa tiene un nombre que connota una importancia aún mayor que un simple salón y, más bien, lo vislumbran como un laboratorio donde los más fascinantes experimentos del conocimiento se llevan acabo: el Aula Multimedia.

La siguiente semana, Rodrigo sabrá por primera vez lo que representa un Aula Multimedia y podrá esclarecer todas aquellas dudas de porque le gustaba más la clase de Español que la de Matemáticas II. Dale seguimiento a esta fascinante historia del chico de preparatoria que se incursionó en el ámbito de la educación sin darse cuenta.

por Estefanía García-Sedano

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